sábado, 31 de marzo de 2012

Santa Rosalía

El pueblo de madera.
Otro la bautizó como "el pueblo que no quiso morir"
Hoy Santa Rosalía es la capital municipio de Mulegé, el más extenso en Sudcalifornia, conteniendo en su geografía ambas costas del norte del estado, nace cuando se dió una conseción para explotar yacimientos de cobre a una empresa francesa, pues en base a una roca (boleo) encontrado por el señor Jose Villavicencio, analizado en esa época en Guaymas Sonora, se estableció que los yacimientos en la zona eran muy ricos y que podian producir cobre de buena calidad. La concesión fué dada por el entonces presidente Porfírio Díaz, bajo el acuerdo de que la empresa fundaria un poblado para los trabajadores que ahi residieran, con todos los servicios.
En aquellos tiempos Francia era uno de los paises a la vanguardia en varios rubros, como era la tecnología de maquinaria, moda, comunicación y urbanismo, por lo que la compañia trajo al lugar mucha de esa tecnología, los adelantos de la época a un pueblo desconocido de una tierra olvidada por el gobierno central.
Instaló una de las más modernas plantas para producir energía eléctrica, para la comunicación telefónica y monto uno de los primeros parques con juegos infantiles, todo probablemente si no los primeros en la república sí entre los primeros del país.
La planta eléctrica era primordialmente para dar servicio a la planta beneficiadora y sus instalaciones en general, asi como para la zona habitacional, aunque restringida en horario. El equipo telefónico, era para la comunicación con los diferentes enclaves de la zona, la planta benificiadora, zona administrativa y la zona residencial de los directivos de la empresa " El Boleo"

Hoy Santa Rosalia es una gran ciudad junto al mar, de clima extremoso, de calor máximo en agosto y septiembre, de vientos fríos en invierno, de pocas lluvias veraniegas, solo ciclónicas y escasas de invierno.
Actualmente se ha dado mucha difusión por la diversidad de fauna marina, paisajes de mar y montaña unicos, de sus caracteristicas únicas en México en el tipo de construcción de madera en sus viejas construcciones de la época de las minas explotadas por la compañia francesa el Boleo y la iglesia de Santa Barbara que mas adelante se reseña.

Su arquitectura

Destaca principalmente la iglesia de Santa Barbara, vean porque.....


Orgullo de los cachanienses es esta construcción metálica, traída desde Bruselas desarmada, vía marítima, armada en 1895, todo un icono, dado lo cual Santa Rosalía es visitada por muchos turistas. La iglesia ha tenido varias modificaciones, aunque conserva mucho de la original creada por Eiffel, esta todavía en uso diario, abierta al publico.
 Cuando recién se instalo, así era...

El entorno cercano fue cambiando con el tiempo.

Foto: APFC
 En 1972 así era la iglesia cuando tome esta imagen, la primera vez que visite Cachania

Modificada en lo que originalmente eran unos aleros protectores de la radiación solar, paso a ser parte interior de la iglesia.








Vista aérea de una parte de Santa Rosalia.


Antiguas
 En 1894


El viejo trazo de la carretera

El viejo trazo urbano, con las casas de los obreros.
Imitacion del arco del triunfo, hecha de madera.


Aduana maritima


Estación de gasolina
La tienda de El Boleo. La unica tienda con mercancia importada de Europa y San Francisco.

El tiro Williams de San Luciano


Foto: MM
Imagen de Mr. Marquis McDonald.

Foto: HEG




Foto: Postal de FAS


 Palacio Municipal





La retícula de la zona central es de bloques de viviendas con un callejón intermedio para efecto de la colocación de la red de servicios básicos, como eran los nuevos desarrollos urbanos en Francia de aquella época. 

Muchas personas que visitan Santa Rosalia quedan asombradas de ver la parte central antigua del puerto, que conserva muchas de las construcciones de madera que se instalaron cuando el apogeo de la mineria de cobre. Todo gracias a que hace muchos años se decreto oficialmente que la zona debia conservarse sin alteraciones.
Estas construcciones de altas ventanas, tenian buenos mecanismos manuales para la apertura, que en algunos casos, a mas de 100 años de su instalación todavía funcionan.



La zona central esta protegida bajo una reglamentación que no permite la modificación de las construcciones, solo las reparaciones necesarias para conservarlas lo mas originales que sea posible. 

Mesa Francia
Lugar de las residencias de los empleados franceses de la compañia "el Boleo", con todos los servicios, marcando una separación de clases, pues los trabajadores mineros y empleados mexicanos de bajo nivel, vivían en otro lugar.

 El Museo














 

Muchas de estas construcciones estan en uso todavia, con pequeñas modificaciones propias de las nuevas tecnologias en los servicios, pero conservando en mayor parte la forma y materiales con las que se construyeron hace mas de 100 años. Las ocupan escuelas, oficinas gubernamentales, el hotel frances restaurado y lo que fue la oficina de la adminstracion de la compañia el Boleo, hoy es el museo de la ciudad.

El Boleo




































Museo del Boleo
Un gran acierto fue la instalación de un museo con muchas piezas de la época de auge del boleo, instalado en lo que fueron las grandes oficinas de la compañía, muestra diversidad de piezas dentro de los que destacan el conmutador telefónico, un lingote de cobre y otras de no menor importancia. El museo es muy visitado por turistas nacionales y extranjeros, así como estudiantes que llegan en visitas guiadas hasta esta población sudcaliforniana.


Interior del museo



 Maquina sumadora
 Lingote de cobre

 El archivo contable de la compañía

El conmutador


La darsena
Construida con grandes bloques de escoria por la compañia el Boleo, que sirvió para proteger y facilitar el fondeado o anclaje de las embarcaciones a vela primero y después buques de vapor que arribaban al puerto con las mercancias de abasto y regresaban con la carga de barras de cobre producidas en la fundición. 

Vista desde la darsena


Saliendo a la captura de calamares, pesca que inicia al anochecer, ahi frente a la ciudad, desde el malecón se pueden ver las luces de las lanchas calamareras hasta mas de medianoche en que regresan al puerto.


Las lanchas calamareras

La marina turistica dentro de la darsena
En esta imagen se puede apreciar que los materiales con los que esta hecha la darsena es con bloques de escoria.


La panaderia
Como algo de la herencia del paso de los franceses por Santa Rosalia, queda la fabricacion de pan con las recetas originales, incluso con maquinaria traida desde Francia para hornear el pan, toda una tradición que perdura desde hace mas de 100 años en la panaderia "el boleo", lugar obligado a visitar al estar en Cachania, para degustar un rico pan caliente.







Las playas negras
A finales del siglo pasado surgió de la inspiración de un cachaniense una canción de corte norteño romántico de gran éxito a nivel nacional, llamada "playas negras" que da una reseña muy especial de la Cachania de corazón minero.

Haciendo click se hace enlace para escuchar la canción
http://www.youtube.com/watch?v=UWW0fpRXECU

Palmar de hojas caidas

Las playas negras
¿y de donde las playas negras?
El trabajo en la fundición producía un desperdicio (escoria) que se vaciaba en agua para enfriarlo, tomando un color negro reluciente hecho gravilla, que la compañia enviaba mediante pangones a mar abierto donde se vaciaba al fondo del mar, pero el oleaje empezó a regresar a la costa, lo que formo las ahora famosas playas negras. Esto un poco para entender lo que la canción trata.

Los recuerdos.....
Con nostalgia los cachanienses recuerden el esplendor minero y en diversos lugares del centro histórico se pueden admirar muchas piezas de aquella gloriosa  época.







El chute, probablemente uno de los mayores iconos del puerto.

La maquinita

Lo que queda del tiro Williams en 2012. 

El Tiro Williams de San Luciano en 1973









Panoramicas

 Panoramica de 1953

Panoramica de 1956 

Imagen de Marquis McDonald en los años cincuentas.









Foto: APECG

Foto: APECG
Acueducto de la época del Boleo para traer agua desde Santa Agueda



Foto: ECG Jun/2014
 Las instalaciones de la nueva compañia minera "el boleo"
Foto: ECG Jun/2014
El edificio sede de la presidencia municipal, es un edificio antiguo de la época del boleo, se encuentra frente a la plaza Benito Juarez y es un atractivo para visitantes, mas cuando se le narra la historia del edificio.
Santa Rosalia tiene servicios educativos hasta nivel profesional con un Instituto Tecnológico, bancos, biblioteca publica, hoteles de mediano servicio, algunos solo con habitaciones, servicios de salud con hospital civil y clínicas de imss e issste. Un asilo que funciona desde hace cinco décadas, capillas, panteón, estaciones de servicio de gasolina, ferreterías, casas comerciales diversas, parques, estadios y canchas deportivas.
El deporte de rancio abolengo es el beisbol, pues desde antaño ha producido besbolistas que han destacado en ligas nacionales y grandes ligas
Un Cereso ubicado al sur de Santa Rosalia, junto a la carretera transpeninsular funciona ahí desde la década de los ochenta del siglo anterior. Existen servicios automotrices diversos, de herreria, soldadura y carpinteria 
La casa de la cultura en la zona central, es un lugar de preparacion para jovenes cachanienses en diversas disciplinas como danza, escultura, teatro, canto y artes marciales.
Existen servicios portuarios en dársena para lanchas de pesca deportiva como turísticas, también un muelle para atraque de transbordadores, base de la marina nacional y hermoso malecón.La traza antigua (centro) de Santa Rosalia, es de tipo reticular en un 90 %, las zonas aledañas al centro son de tipo irregular dada la topografía, de fuerte pendiente y cañadas con paso de agua en gran cantidad en tiempos de lluvias.
En la zona centro, todas las calles están pavimentadas, banquetas, con alumbrado publico, nomenclatura y los servicios complementarios de alcantarillado y agua potable. Cuenta con servicios de seguridad, recolección de basura y red de telefonía

Las otras zonas cuentan con sus principales calles pavimentadas, algunas banquetas, alumbrado publico parcialmente, redes de servicios de agua potable, alcantarillado y telefonia.
Los barrios son: Rancheria, Mesa México, Mesa Francia, Nopalera, Canadá, Nivel 50. Las colonias: Hidalgo, Magisterial, Cuauhtemoc, Nueva Santa Rosalia.
Antaño el puerto contó junto al panteón con una pista de aterrizaje, en la parte alta de la mesa México, que por vientos encontrados que concurrían ahí, hacia no fácil el aterrizaje, por lo que, por eso, mas la necesidad de suelo para edificar vivienda, la pista se construyo cerca del poblado de San Lucas al sur de Santa Rosalia. La nueva zona habitacional recibió el nombre de Nueva Santa Rosalia.

Los huracanes que han azotado al puerto desde que fué fundado son muchos, algunos de mucha devastación, otros de menor intensidad han dejado daños considerables.

El huracán Odile azotó el 15 de septiembre de 2014









Como en muchos lugares del mundo, en Cachania existen también las leyendas, esta es una de ellas: 

El telegrafista y el fantasma
Un tenebroso caso, ocurrido en Santa Rosalía, en 1935, basado en hechos reales..
A fines de 1935 arribaba al puerto el buque KORRIGAN III procedente del puerto de Guaymas, Sonora, al mando del capitán Salvador Meza. El barco había atracado en el muelle norte y de este descendieron algunos pasajeros entre quienes se encontraba un joven telegrafista que por primera ocasión visitaba la población.
El motivo de su viaje se debía a que había sido comisionado por la Secretaría de Radio Comunicaciones y Telégrafos de México D.F. para cubrir una plaza de radio telegrafista.
Una vez enterado de la ubicación del sitio donde se hallaba el edificio de administración, se presentó ante el administrador saludándole cordialmente al igual que el resto del personal administrativo. El funcionario lee con atención los documentos presentados por el recién llegado, le felicita y comunica la noticia a los demás empleados sobre la integración del joven al equipo de trabajo. Aquello merecía un brindis y así lo hicieron dándole la bienvenido a su compañero.
Después del convívio, al joven telegrafista le había impactado la cordialidad de sus nuevos compañeros que habían tomado la decisión de entregarle el horario de guardia de fin de año.
Aquel gesto lo recibió con agrado el personal y enseguida comisionaron a dos de sus colegas para que lo orientaran hacia el sitio de ubicación de la estación de radio telégrafos.
Enseguida partieron los tres en una pick-up con rumbo a la estación. Estando en camino, uno de los telegrafistas tuvo la idea de comprar una botella en la cantina del hotel central partiendo luego de la compra hacia el destino.
Así, uno de ellos intenta hacer conversación comentándole al nuevo empleado que al lugar donde le habían asignado, ninguno de los telegrafistas lo deseaba. Preguntándole el joven cual era la razón, a lo que le respondió que, se comprende que todos los radios telégrafos se encuentran situados en lugares altos y donde a ti te asignaron, la estación se halla en la cima de la colonia Mesa México.
Una cabina con una torre de 6 por 20 metros de altura instaladas a su costado, rodeada de tumbas en el cementerio, soportando fuertes vientos de noroeste y escuchando el silbido de los cables que sostiene la torre.
Haciendo una pequeña pausa, el nuevo empleado dijo, bueno, pues a querer o no cumpliré. En estos trabajos hay que admitir que como los soldados, tenemos que obedecer órdenes.
En pocos minutos llegan hasta el departamento oficina de radio telégrafos, bajan de prisa del vehículo entre un frío viento y el silbido de los cables de la torra. De inmediato pasan al interior de la oficina y toman asiento, una vez más, los tres empleados brindan para soportar el frío. Y después de una breve conversación los dos se despiden de nuestro amigo y se retiran del lugar dejándole a su compañero una buena ración de licor.
Una vez que se quedó en la estación, nuestro joven amigo empieza a ordenar y a asear el lugar, asomándose de vez en cuando por una ventana desde donde solo veía tumbas y el escuchar el zumbido de los tensores de la torre y como se lo habían dicho sus compañeros.
Una vez que terminó de instalarse, se sentó a descansar, sirviéndose una copa. Y en esas estaba cuando repentinamente escucha unos pasos que se encaminaban hacia su puerta, así, los pasos aquellos se detuvieron frente a la puerta y enseguida escuchó que tocaban.
Extrañado el telegrafista pensó para sí, quien podrá ser a esta hora y en un lugar tan solitario. De nuevo su pensamiento es interrumpido con otro fuerte toquido. Enseguida se incorpora y va hacia la puerta preguntando primera quien era y que deseaba.
Desde afuera, una voz siniestra le responde: “Soy un amigo que lo quiere felicitar”. Un tanto temeroso, nuestro joven entreabre la puerta y con gran asombro observa un rostro pálido, sonriente y elegantemente vestido de negro con corbata roja y sombrero de pelo a media asta. Al cabo de unos momentos, el joven empleado invita al extravagante desconocido a pasar y se sientan. Por algunos segundos se miran y el joven lanza la pregunta. Diciéndole que si que hacía por ese lugar y enseguida aquél personaje le contesta, “bueno, mi nombre es Arturo Ojeda y tengo domicilio en la calle 5 en unión con mis familiares, mi padre José Ojeda, mi madre Rosario, mis hermanas Chuy y Ana y mis hermanos Matías y Miguel. Y hoy cumple un año de muerto un familiar. Se me había olvidado la fecha y tarde me acordé y vine a traerle una corona y flores a esta hora… cuando ya me regresaba, alcancé a ver una fuerte luz en la estación y tuve curiosidad por asomarme por la ventana. Así fue como pensé en llegar a saludarlo y darle el abrazo de Año Nuevo”.
Luego de escuchar toda aquella versión de parte de su inesperada visita, el joven empleado de telégrafos le brindó una copa, continuando así con la conversación.
Luego de dar un sorbo a su bebida, nuestro amigo le cuenta a Arturo los motivos de su estancia en Santa Rosalía pero lo que más extrañaba era su prometida con quien estaba a poco tiempo de casarse. Las horas pasaron y así seguía la conversación entre copa y copa hasta bien entrada la madrugada.
Todo para nuestro amigo pareció haber transcurrido de manera normal hasta que al despertar se percata que se encuentra acostado sobre una tumba. Aunque el hecho le extrañaba, se incorpora sin reparar en la inscripción de la cruz de aquella tumba. Se aleja de ahí muy de prisa hacia el interior de su oficina olvidando su cartera en aquella tumba. El joven redacta muy rápido su reporte y sale del lugar hacia la administración. Una vez llega a las oficinas felicita al administrador y su personal comentándoles la forma en que había pasado su primera noche en la estación.
Enseguida, uno de sus colegas le pregunta como se había sentido en medio de aquel ruido de cables, rodeado de tumbas y con mucho frío. Respondiéndole su compañero, “Bien, muy bien, la pasé encantado con un amigo que fue a visitarme y nos pasamos la noche platicando”. Y de nuevo repreguntan que si cual era el nombre de esa persona a lo que nuestro amigo contestó que se llamaba Arturo Ojeda y que vivía con sus papás y sus hermanos por la calle 5. Con los ojos desorbitados por la incredulidad, se ven unos con otros, sorprendidos. El joven los observa con la idea de que están pensando que les estaba mintiendo. Enseguida les dice, “Pero no tengo por qué estarles mintiendo”.
Acto seguido, uno e ellos le dice que no se preocupe, que le creían… pero sabes, le dicen, que eres valiente, por lo que te vamos a contar que esa persona que estuvo conversando contigo no existe, creemos que tiene alrededor de tres meses que murió.
El joven se sonríe les dice, que bien se avientan las bromas por aquí, o será que es otro Arturo el que falleció, pregunto. Luego de estar todos comentando en voz baja, uno de sus compañeros le dice, sino nos crees lo que te contamos, visitaremos a la familia Ojeda en la calle 5.
Aún sin dar crédito a la versión de sus compañeros, les siguió hasta el domicilio de los Ojeda para de una vez se aclarara el asunto. Al cabo de unos minutos ya estaban en el citado domicilio donde fueron bien recibidos por doña Rosario quien de inmediato le invitó a sentarse.
Una vez instalados, la señora les dice. “En que puedo servirles jóvenes”. Y uno de los recién llegados le dice a la señora, “Nos apena tener que venir a tratar con usted este asunto, pero aquí nuestro compañero recientemente le asignaron para operar la estación de radio telégrafos en este lugar y luego de pasar su primera noche trabajando ahí, nos comenta que durante toda la noche estuvo charlando con Arturo, su hijo en el panteón donde se ubica ese lugar”.
No bien se lo terminaron de contar, doña Rosario rompió en doloroso llanto pero una vez que la crisis pasaba, los jóvenes aquellos se aprestaron a tranquilizarla. Aunque con algunas lágrimas en los ojos, doña Rosario les cuenta que su hijo fue un muchacho amistoso y buen deportista. En una ocasión andaba con una gripe muy fuerte y después de regresar de un juego, se metió a bañar y eso le ocasionó una neumonía fulminante, que lo llevó a la tumba.
Terminando el relato, doña Rosario se pone de pie y les dice que les mostrará una fotografía de su hijo. Efectivamente se trataba de la misma persona con la que el joven telegrafista había estado conversando esa noche.
Todos no dejaban de sorprenderse, pero el joven que vivió la experiencia aquella se había quedado paralizado de miedo, sin poder articular palabra con los ojos desorbitados mientras un sudor frío le recorría el cuerpo, acabó perdiendo el conocimiento.
De inmediato sus colegas lo auxiliaron y lo trasladan al hospital del Boleo donde lo atendió de forma eficiente el doctor Miguel Quevedo y el enfermero Sorobabel Ceseña, más la situación de nuestro amigo empezaba a tornarse crítica, por lo que de inmediato de la administración de radio telégrafos buscaron ponerse en contacto con sus familiares en el Distrito Federal, al cabo de unos días la familia del joven telegrafista ya se encontraba en Santa Rosalía y en cuanto pudieron por vía aérea lo trasladaron de regreso a su lugar de origen.
La experiencia que este joven había vivido en aquella estación de radio telégrafos, le había resultado tan traumática que llegó a ocasionarle serio problemas de salud y en cuestión de dos o tres día falleció. Se decía en tono morboso, por calles y callejones que a este muchacho se lo había llevado consigo Arturo Ojeda; La cartera del joven telegrafista fue encontrada dos meses despues sobre la tumba de aparecido.
La historia del niño de las empanadas
En los años de máximo esplendor de la compañia minera el Boleo, muchas familias complementaban el ingreso familiar con otras actividades, que desarrollaban entre todos los miembros de la familia, donde se desarrolla este suceso muy platicado en la cachania de esa época. Un niño de cerca de 9 años se trasladaba de raite a los diferentes grupos mineros para ofrecer en su canasto ricas empanadas de carne, sucediendo que una tarde ya cansado para caminar y buscar con quien regresar a su casa, decidió subir a una de las canastillas que acarreaba vía aérea el mineral que era descargado en la planta fundidora, burlando vigilancia logro trepar en la canastilla y como pudo se encondió entre las piedras. La canastilla fue elevada y enganchada para viajar hasta la planta donde era recibida por operarios, que la maniobraban para descargar el material. Todo iba bien, pero a medio camino, la canastilla se detuvo, observo que las canastillas vacias en el otro sentido también se detuvieron, vió con terror que hacia abajo, el suelo pedregoso estaba a mas de 30 metros, desesperado empezo a gritar sin que nadie lo escuchara en la soledad de campo que ya había cerrado actividades y había parado el motor que movia los cables en un sistema sinfin.
En su casa ya cuando obscureció empezó la angustia de sus padres y hermanos, pues nunca llegaba mas allá del obscurecer, por lo que dieron parte a la autoridad cerca de las nueve de la noche, en que empezaron las indagaciones, ¿quien lo habia visto? ¿donde? encontrando obreros que dieron información de donde lo habían visto ya casi al terminar el turno. La busqueda se organizo con personas a pie con lamparas, antorchas, a caballo, buscandolo por veredas y cañadas por mas de cuatro horas, hasta cuando rendidos decidieron continuar la busqueda al amanecer.
En la cachania de ese tiempo la noticia corrió de boca en boca rapidamente, por lo que muchas familias acompañaron a los padres en vela, pero a la vez imaginandose que podía haberle pasado al niño. Se escuchaba de todo, que le habrá picado una víbora, que por ahí hay muchos coyotes hambrientos, que puede haber caído en algún pozo de prospección y muchas mas. 
El niño comió solo las dos empanadas que le habian quedado, que le supieron a banquete, lloro de desesperación, de temor por que en su casa no sabian donde estaba, aunque se sentia seguro, se reacomodo entre las piedras arrojando las que pudo para acomodarse mejor, se recostó sobre el canasto y se medio tapo con el mantel que cubria las empanadas para poder soportar el frio de la noche que le calaban los huesos, que lo mantuvieron despierto por muchas horas, hasta que el cansancio lo rindió y se quedo dormido. El movimiento de la canastilla a las seis de la mañana lo desperto y a la vez lo alegro pues sabia que ya regresaria a casa. 

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